Cuando Brianna Simental habla sobre su trabajo en STEM, ella pasa por alto las dificultades habituales relacionadas con la desigualdad, los prejuicios y los estereotipos de género, especialmente porque ya antes pasó por alto esas experiencias negativas durante el tiempo que estuvo en la escuela secundaria católica de mujeres San Gabriel Mission (Misión de San Gabriel).

“Nunca me sentí fuera de lugar por ser una mujer en STEM”, dice Simental por teléfono mientras se dirige a una clase de laboratorio en la Universidad de Mount Saint Mary, donde es una estudiante de tercer año. Ella agrega: “Por suerte para mí, fui a Mission”.

Simental dice que en su escuela secundaria: “Se valoraba mucho la capacidad de las mujeres”. Ella añade que su maestra favorita de STEM, la Dra. Marielle Sallo, hacía que la ciencia fuera “muy emocionante”. En Mission, ella se dio cuenta de que una carrera en STEM era algo que estaba en su futuro. “En mi segundo año cuando cursé biología, me enamoré del tema por completo”, dice ella.

Ella le da crédito al programa de Bachillerato Internacional (IB) de Mission por hacerla superar sus límites. “Tomé IB Bio y, aunque era un curso más difícil, me encantaba que me desafiaran y me fascinaba también descubrir cosas nuevas. Así fue como supe que la ciencia era mi camino”.

Actualmente, Simental tiene la mira puesta en una carrera en políticas de regulación de la atención médica enfocadas al acceso a la atención médica y a la nutrición, preocupaciones que ella pudo ver con claridad en su reciente viaje a Perú como parte del programa Global Women in STEM and Policy (GWSP) (Mujeres del mundo en STEM y políticas, de Mount). Además, dado su amor por los viajes, espera pasar tiempo con el Cuerpo de Paz.

Hasta la graduación, ella se mantendrá ocupada haciendo lo que más le gusta: realizar investigaciones sobre el cáncer en comunidades internacionales afectadas por la pobreza, realizando pruebas durante largas horas en el laboratorio y presentando hallazgos científicos en conferencias nacionales de ciencia.

Aunque Simental decidió rodearse de “increíbles mujeres, destacadas en STEM” (según sus palabras) en el Mount, que es una escuela para mujeres, confía en que su experiencia de apoyo y aliento la haya preparado para el éxito en la fuerza laboral, independientemente del porcentaje de representantes de cada género que pueda encontrar en los campos de STEM.

“Nunca me han discriminado, así que tengo gran confianza”, explica. “Conozco mis habilidades y estoy bien preparada en cuanto a mis conocimientos. Por lo tanto, no creo que me vayan a hacer menos”.

Ella le da crédito a Mission por sacarla de sí misma y por permitirle explorar sus intereses. “Definitivamente creo que la escuela me moldeó para ser la persona que soy ahora”, dice ella.

“Al llegar como estudiante de primer año a Mission, yo era muy tímida. Era muy silenciosa. El ambiente de Mission es super divertido y te permiten desarrollar tu propio yo y explorar lo que deseas.”

Brianna Simental

San Gabriel Mission all-girls Catholic high school

Simental señala que su madre también desempeñó un papel importante en su éxito. “Mi mamá siempre me dijo que aprovechara todas las oportunidades que tenía”. En la escuela secundaria, seguir los consejos de mamá significó estar en el grupo de gobierno estudiantil, en el equipo de mercadeo y en los clubes de tenis y teatro musical.

En Mount, los buenos consejos de su madre la llevaron al prestigioso grupo de GWSP. Simental tenía sus dudas sobre si lograría ingresar pues el programa sólo aceptaba a 12 estudiantes. Pero ella dice: “Nunca se sabe lo que va a pasar”.

Le dio gran emoción ser aceptada. A un año y medio de estar en su programa GWSP de dos años, ella dice: “Siempre le digo a las niñas: aprovechen cada oportunidad que se les presente, porque nunca se sabe qué puede pasar”.