John King, profesor de inglés por más de 40 años, es una de las razones por las que varias generaciones de alumnos graduados recuerdan con orgullo a Crespi Carmelite High School, de Encino, California.

La larga historia de King en la escuela y su sentido de comunidad ha ayudado a “labrar cinco décadas de la historia de Crespi”, dice el Dr. Kenneth A. Foersch, presidente de la escuela, señalando que cada vez que se encuentra con antiguos alumnos, lo primero que preguntan es: “¿Sigue ahí John King?”.

a teacher sits in his chair in his classroom

El impacto de John crea una conexión instantánea entre Foersch y los ex alumnos que conoce durante sus viajes y campañas internacionales. “Es posible que hayan ido a la escuela en los años 70, pero se enteran de que John King todavía está allí, y sencillamente se les ilumina el rostro”.

«Él es realmente una persona importante. Es uno de nuestros hermanos, una figura paterna, alguien que tiene un estándar muy alto en el salón de clases”.

Student works on his laptop in the library.

King hizo más que enseñar literatura para pasar un examen, en lugar de eso, él quería que las obras literarias clásicas ayudaran a los estudiantes a abordar mejor lo que él llama, los “problemas principales”, es decir, los asuntos relacionados con la condición humana. ¿Existe un Dios? ¿Hay un juicio final?

Él ve que este tipo de problemas finales son abordados en El Retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde; en Macbeth, de Shakespeare y en El archipiélago Gulag, de Alexander Solzhenitsyn, libros que King lee y explora con sus estudiantes.

Aunque algunas escuelas secundarias restringen la filosofía, la poesía y los textos clásicos para hacer espacio para la ciencia, la tecnología y las matemáticas, esta escuela, exclusiva para varones, opta por conservar ambas cosas, apreciando el valor de cada una y la sólida base que las humanidades aportan a las ciencias.

“Todas estas cosas son tan esenciales e importantes”, dice King. «Los jóvenes que no tienen el beneficio de abordar estos asuntos están extremadamente limitados y eso va a limitar también la carrera general de ese hombre o de esa mujer específicos, por no haber tenido acceso a esa educación liberadora”.

Una educación liberal quiere decir una educación que libere a los estudiantes para pensar críticamente, para elaborar un argumento y para abordar nuevos temas y problemas mucho después de haber dejado la escuela.

“Puede que un individuo así sea el mejor abogado o doctor, pero si no tiene esta perspectiva general de la vida, no está verdaderamente liberado”, dice King.

“Un buen médico, un buen abogado, un buen hombre de negocios conocerá, en primer lugar, la historia. Debe conocer los antecedentes de su país, de Europa occidental, del mundo, tan sólo para poder comprender las situaciones políticas y culturales”.

Foersch dice que los temas requeridos sobre codificación de computadoras y otras materias de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, se basan, todos ellos, en el sólido fundamento que se enseña en la clase de inglés.

“Creemos que en cualquier campo en el que uno incursione, tendrá que comunicarse de manera clara, concisa y con una significativa brevedad”, dice Foersch. “Eso es algo que [King] realmente inculca desde el primer día”.

Foersch señala que en los 60 años de historia de la escuela, King ha dado clases a la mayoría de los estudiantes de Crespi. “Como somos una escuela más pequeña, la mayoría de los estudiantes de todos los tiempos lo han tenido como profesor”, dice. “Hemos tenido cerca de 7,000 estudiantes y él ha hecho un impacto en casi todos ellos, lo cual es una hazaña increíble”.

Chris McGee, de la clase del ’89, anfitrión de Lakers Pre y Post en Spectrum Sportsnet LA, y uno de los alumnos notables de la escuela, habló de su orgullo de haber pertenecido a Crespi, cuando recibió el premio Crespi Man 2012.

“Crespi significó mucho para mí, también durante mi vida adulta”. Las relaciones que formé con mis amigos y mis hermanos han sido el hilo conductor de mi vida y me han enseñado mucho sobre cómo ser un hombre en este mundo”.

Agregó: “Y lo que realmente me encanta de Crespi fueron los mentores y maestros que tuve al crecer. Ellos significaron mucho para mí pues me ayudaron realmente a formar mi carácter e integridad y cuando miro hacia atrás me vienen a la memoria grandes recuerdos de Crespi High School”.

King dice que una de las características de un hombre de Crespi es la de ser un aprendiz de por vida”. “Si las personas dejan de leer, de aprender y de buscar la sabiduría después de graduarse de la universidad, hemos fallado en alguna parte”, dice. “Lo que hacemos es preparar a los estudiantes para que lleguen a ser aprendices de por vida”.